Cuando Star Wars es tu estilo de vida

Hace unas semanas atrás se estrenó la última entrega de la sala Star Wars a nivel mundial. Las cifras del éxito de la última entrega de la saga, ahora de Disney, son impresionantes. En sólo su primer fin de semana, ingresaron a las arcas US$529 millones en entradas en todo el mundo. Esta cifra equivale a vender en un par de días cerca de 660.000 teléfonos iPhone. El éxito de “El Despertar de la Fuerza” es indudable y nos persigue día a día en supermercados, tiendas del retail y en cuanto merchansiding hay disponible en todos lados, tanto para grandes como para niños. A pesar de que yo nunca vi la película ─sí, no me linchen─, hubo algo que sí me llamó la atención profundamente y eso fue la negativa de los cines estadounidenses ante algunas formas de disfraces en el estreno y semanas subsiguientes al estreno de tan esperada película.

Rebobinemos un poco y volvamos al día 7 de diciembre, cuando se estrenó la esperada película en nuestro país. En todas las redes sociales y en los noticieros no dejaron de aparecer cientos de fans de la saga vestidos como diferentes personajes de la película en cuestión. Muchos de los asistentes se vistieron de Stormtroopers (esos personajes de cascos albinegros) mientras otros se pasaron al lado oscuro completamente vistiéndose de Darth Vader con sables de luz incluidos.

Personas disfrazadas para El Despertar de La Fuerza

Personas disfrazadas para El Despertar de La Fuerza en Barcelona

Siendo fan de otra saga famosa (Harry Potter), siempre me dio un poco de vergüenza tratar de emular a alguno de mis personajes favoritos a través de la vestimenta. Sin embargo, encuentro que disfrazarse es una forma de liberación donde no le haces daño a nadie. A lo más puedes verte un poco extraño para gente que no entiende el sentido de tu disfraz,pero en realidad sería estúpido no hacerlo por el qué dirán.

Moaning Myrtle de Harry Potter

Moaning Myrtle de Harry Potter

De vuelta al día de hoy, navegando por internet me encontré con la noticia de que a pesar de que se permitirá la entrada de gente disfrazada, esta práctica estará totalmente regulada en Estados Unidos. Los cascos y otras piezas que cubran la cara, el maquillaje facial, los sables de luz y las pistolas (u otras armas) no serán bienvenidas. Con esta iniciativa cines como Cinemark se une a las restricciones impuestas por otros cines como las salas AMC Theatres para, según dicen, velar por la seguridad de los asistentes. Enseguida la escena de la premiere chilena de la película en cuestión vino a mi mente y a su vez supuse y adiviné el hecho de que coartaran una libertad individual como lo es elegir con qué ropa vestirse. Al no permitirse máscaras, hay menos posibilidades de que un atacante pueda entrar en un teatro, matar a la gente, y alejarse sin ser identificado. En cuanto a las armas van, al margen de lo obvio, los cines americanos quieren evitar apasionamientos excesivos ocurridos ya en el pasado. Peleas de entusiastas que comienzan siendo un juego y terminan en verdaderas batallas. Demás está recordar masacres en los cines como lo que ocurrió cuando se estrenó The Dark Knight Rises de la mano de un desquiciado James Holmes. El terror a apresado al gigante del norte de tal manera que los entusiastas que quieran llegar disfrazados a su antojo a ver una de las películas, que se transformará en la más vista de todos los tiempos, verán coartado su deseo en post de la seguridad.

Finalmente, no queda más que agradecer el estar alejados de esas realidades. No obstante, situándome en la vereda de en frente creo que el coartar algo tan simple como la manera de vestir no es la solución para el problema. Quizá deberían centrarse en el control de armas o la salud mental de la población en vez de hacer prohibiciones un tanto absurdas.

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