Halloween y su real significado

Sin duda nuestra forma de vestir ha pasado a ser más que un símbolo del libre albedrío y de nuestras libertades individuales. Sin embargo, la mayor parte de nosotros tratamos de ser recatados y de vestirnos acorde a reglas sociales tácitas. Estas reglas se cumplen sin dudarlo para una festividad que siempre acusamos de no ser autóctona: Halloween.

A pesar de ser algo que no nació en Sudamérica, niños y adultos por igual disfrutan disfrazándose de manera estrafalaria y escalofriante con el fin de salir a fiestas, o en el caso de los más pequeños, salir a pedir dulces. Los expertos opinan que disfrazarse puede incluso llegar a tener tintes de terapia, ya que podemos ser otros por algunos breves momentos, sacamos a flote nuestra personalidad y lo pasamos bien. Un disfraz nos da permiso para deshacernos de pensamientos negativos y para dejar de pensar en el qué dirán. Ahora que está claro que disfrazarse puede llegar a ser beneficioso, ¿sabemos exactamente por qué nos disfrazamos en Halloween?

La costumbre de disfrazarse para Halloween tiene raíces celtas, más bien anglosajonas. Las noches de invierno de hace cientos de años representaban una amenaza a la gente. Su oscuridad le provocaba mucho miedo porque creían que en la noche de Todos los Santos, los muertos cobraban vida y se convertían en fantasmas, en momias, en brujas, entre otros seres espeluznantes. La gente también pensaba que se los encontraría por las calles si salían de sus casas. Como no todos podían permitirse quedar cerrados en casa toda la noche, los que salían creían que disfrazándose no serían reconocidos por los fantasmas. ¿Y qué hacían? Pues usaba máscaras, capuchas, o lo que tuvieran a mano con el propósito de despistar a los fantasmas en su búsqueda de espíritus. Básicamente, al surgir Halloween, los disfraces cumplían un propósito exclusivo como pasaba con la festividad de San Patricio donde las vestimentas de color verde te hacían invisible a los pellizcos.

San Patricio

Día de San Patricio

 

Halloween en Japón

Halloween en Japón

El origen de las vestimentas de Halloween está relacionado con la idea de que sólo disfrazándose de espíritus malos se podían alejar a estos de nosotros. Halloween nace a raíz de la festividad celta de Samhain, que significa fin del verano. Básicamente, esta festividad era considerada como el año nuevo celta ya que comenzaba la época oscura en cuanto a la luz natural. Los antiguos celtas creían que la línea que une a este mundo con el Otro Mundo se estrechaba con la llegada del Samhain, permitiendo a los espíritus ─tanto benévolos como malévolos─ pasar. A semejanza de lo que se hace en México para el Día de Muertos, en Samhain se invitaba a los espíritus buenos y conocidos a pasar y se alejaban los malos a través de los disfraces.

Hoy en día el significado del origen de Halloween se ha perdido por completo e incluso se le han atribuido tintes satánicos a una fiesta que comenzó simplemente a raíz de mitos y leyendas de una cultura en particular. La inmigración y la creciente globalización hicieron de Halloween y de los disfraces espeluznantes una excusa para celebrar ese día alrededor del mundo. Sin duda el foco principal de disfrazarse de una manera extravagante y horrorosa se ha perdido.

No obstante, no debemos olvidar que las vestimentas son más que un accesorio. En la antigüedad vestirse de cierta manera podía llegar a ser una herramienta útil en contra o a favor de algo en particular. Nuestras tradiciones, sean propias o foráneas, aun guardan estos significados. Sin embargo, no es malo seguir tradiciones sin saber exactamente qué significan. Disfrazarse siempre será motivo de juerga, alegría y entretención más allá de los significados ocultos que un disfraz pueda tener.

 

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *