Las extravagantes vestimentas en las Carreras de Ascot

Cualquiera puede vestirse de manera exótica o extravagante, pero hace falta ser o estar cercano a la realeza para ser ciento por ciento extravagante en todo el sentido de la palabra. Una de las festividades más exóticas para nosotros se da en Europa, específicamente en Inglaterra. Es verdad, muchos de nosotros creemos a pies juntos que los ingleses son la perfección en cuanto a elegancia y recato se refiere. Sin embargo, no debemos olvidarnos de una regla universal: entre más dinero tiene una persona, más extravagante ésta suele ser.

Una de las grandes extravagancias tanto en forma como en fondo se da en las carreras de Ascot. Con más de 300 años de historia, las carreras de caballos de Ascot se celebran en junio marcando el inicio de la temporada social veraniega de alta alcurnia en el Reino Unido. Muchos de ustedes se preguntarán qué tienen de extravagantes unas cuantas carreras de caballos. La respuesta es bastante, desde las vestimentas que se tienen que usar por obligación hasta la cantidad de gente que se reúne, el dinero que se gasta y los premios de la carrera.

Reina Isabel y su marido

Reina Isabel y su marido llegando a las carreras

De partida sólo se puede ingresar a las carreras habiendo sido invitado por terceras personas que hayan asistido al menos cuatro veces en ocasionados anteriores, sí esto es una regla y se cumple a cabalidad. Con respecto a la vestimenta, la extravagancia se da con elegancia poniendo en la palestra reglas un tanto absurdas para tener en cuenta a la hora de vestirse. Para las mujeres los vestidos y las faldas deben ser de corte elegante y de longitud hasta la rodilla o por debajo de esta. No se permiten los vestidos entallados, los tocados ni mostrar partes como el estómago o la cintura. Además, las mujeres están obligadas a usar sombreros con una base mínima de 10 cm. Por otro lado, los hombres deben usar por obligación sombrero de copa; chaleco, corbata y calzado de color negro, y solo cuando estén al interior pueden quitarse el sombrero. A tanto ha llegado la obsesión por el estilo y la moda (por más absurda que esta pueda parecer), que los organizadores de la carrera lanzaron hace poco un manual de estilo para asistir a ésta. Inclusive se ha llegado a normar de la misma forma la vestimenta de los niños asistentes a la carrera.

Las niñas (de 17 años o menos) deberán llevar un vestido elegante, de verano si se quiere, y pueden usar sombreros o tocados, aunque no son obligatorios. Por su parte, los niños (de 13 a 17 años) deberán llevar un traje de chaqueta con camisa y corbata. Los más pequeños (menos de 12 años) podrán lucir de forma elegante, pero no están obligados a llevar una chaqueta o corbata. Cabe señalar, que aparte de estas normas bastante rígidas de vestimenta, el evento cuenta con una suerte de policía de la moda. Hay una especie de guardia del estilo que vela por la elegancia general y, si no se cumple con la normativa, piden educadamente y con absoluta discreción, que se abandone la zona.

Carreras de Ascot

Finalmente, Ascot no tan sólo son vestimentas extravagantes. La carrera cuenta con una cantidad enorme de invitados que superan los 300.000 cada año llegando al recinto, además, cerca de 400 helicópteros y más de 1000 limusinas. Ascot es extravagancia en sí, siendo cada año una vitrina de lujos y excesos en todos los aspectos. Sin lugar a dudas lo que más resalta de la carrera es la particular vestimenta que se les impone a los asistentes cercanos al círculo de la realeza. Dentro de estas normas lo más llamativo siempre serán los altos sombreros, tradición que comenzó al considerarse una falta de respeto tener la cabeza descubierta ante la presencia de un monarca. El dicho es cierto, entre más dinero más extravagancia, ya no cabe duda.

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